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Mandela y la Democracia encadenada

El 18 de julio ha sido instituido por la ONU como Día Mundial de Nelson Mandela, siendo la primera vez que el organismo internacional hace esta importante distinción a título individual.
La figura de Mandela es sobradamente conocida, aunque me temo que, el paso del tiempo y la “memoria selectiva” de los medios de adoctrinamiento de masas, estén logrando esbozar un retrato muy difuminado de la figura de este formidable defensor de los derechos humanos.

Al igual que tantos otros luchadores y finalidades emancipatorias, Nelson Mandela corre el riesgo de ser absorbido por un sistema que es capaz de transformar y girar el sentido básico, esencial, de casi todo, cambiando el lenguaje, poniendo énfasis en algunas caras, borrando otras, y arrojando a la cuneta del tiempo lo que no gusta o no puede ser ingerido. Vale por ello la pena recordar que, a la lista de esas finalidades enunciadas para fundamentar la declaración del 18 de julio como día Internacional Nelson Mandela, habría que sumar, y situar en lugar destacado, su lucha por la justicia, la solidaridad, su internacionalismo y su combate por el socialismo. Mandiba fue líder del Umkhonto we Sizwe, la organización armada del Congreso Nacional Africano, y éste, el CNA, el African National Congress, llamado hasta 1923 South African Native National Congress, fue fundado el 8 de enero de 1912 en Bloemfontein con el objetivo de defender los derechos aplastados y perseguidos de la mayoría ciudadana negra. Por lo demás, el CNA es fruto de una alianza entre el mismo Congreso Nacional Africano, el Congreso de Sindicatos de Sudáfrica y el Partido Comunista de Sudáfrica (South African Communist Party- SACP). Nelson Mandela, Mandiba, es y ha sido un nudo básico de esa tradición revolucionaria socialista.

Salvador López Arnal en Rebelíón: ¡Viva el 18 de julio!

Uno de los capítulos del libro La doctrina del shock, de Naomi Klein, está dedicado al caso de Sudáfrica y el proceso de emancipación  que sus gentes emprendieron en pos de su liberación: “La democracia que nació encadenada”. Me temo que el resultado final de ese proceso, siendo más satisfactorio que la situación pasada, dista mucho de ser el deseado por sus promotores:

” En enero de 1990, a la edad de setenta y un años, Nelson Mandela empezó a escribir en su barracón carcelario una nota para sus seguidores en el exterior. Con ella pretencía zanjar el debate sobre si los veintisiete años que había pasado entre rejas (la mayor parte de ellos en la isla de Robben, frente a la costa de Ciudad del Cabo) habían debilitado el compromiso del líder con la transformación económica del Estado del apartheid en Sudáfrica. La nota sólo contenía dos frases y sentenció la cuestión de una vez por todas: “La nacionalización de las minas, la banca y los monopolíos es la política del ANC [Congreso Nacional Africano], y cualquier cambio o modificación de nuestras opiniones en este sentido es del todo inconcebible. El emponderamiento económico de los negros es una meta que suscribimos y promovemos sin reservas, y en nuestra situación, el control estatal de ciertos sectores de la economía es inevitable”.

El capítulo ahonda en los procesos de negociación que iban a terminar con décadas de apartheid, y en como los negociadores de la ANC fueron lógicamente superados y desbordados por expertos, economistas y funcionarios del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) en un campo vital para desarrollar las ansias de libertad del pueblo: la economía. Imprescindible leer el enlace al capítulo del libro que dejo más arriba para entender el porqué de la penosa situación en que vive hoy en día Sudáfrica, con más de 4 millones de personas en 2006 con menos de 1 dólar de ingresos diarios y una tasa de desempleo superior al 48% .

Por eso, la lucha que inició Mandela no ha tocado fín en Sudáfrica y ni siquiera ha comenzado en la mayor parte del mundo. Su ejemplo debe servirnos como aliciente y la experiencia de su pueblo como vacuna  que nos inmunice contra las mentiras de los profetas neoliberales.

El último gesto político del que tengo constancia que ha ejercido Nelson Mandela ha sido la de apoyar la Declaración de Bruselas para impulsar un nuevo proceso de paz dentro del Estado español.

“es el momento de que las nuevas generaciones continúen nuestra lucha contra la injusticia social y a favor de los derechos humanos. Está en vuestras manos”.

Nelson Mandela. Discurso en Hyde Park (Londres) 2008. Fuente: CubAhora

Posted in Activismo, Derechos Humanos, Libros, Proceso de paz en Euskal Herria.

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6 Responses

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  1. wenmusic says

    Él ya ha dejado claro que no le gusta que se mitifique su persona, que para lograr lo que lograron hizo falta un movimiento colectivo. Lógicamente esto no quita que este señor es para quitarse el sombrero, pero está claro que los medios quieren un ídolo, así es este mundo.

    • picapiedra says

      Es cierto, tenemos tendencia a atribuir todos los méritos a una sola persona, cuando en realidad son los movimientos ciudadanos quienes logran los objetivos. Ghandhi, Luther King, Mandela… fueron los catalizadores y quienes se llevaron los laureles, pero cientos de miles de personas con una determinación inquebrantable es la única garantía de triunfo.

  2. Nynaeve says

    No me extraña, ¡fijate en lo que se ha convertido el Ché para muchos!

    O la literatura que le ha puesto la jueza Murillo para no sacar a Otegi de la cárcel, que justamente va en dirección contraria a su apoyo al proceso de paz.

    En cuanto a lo que comentas sobre lo que quería ser y no se pudo… te diré que una de las cosas que más preocupa ahora en la IA es “saber cual es el proyecto político”. El tema de la autodeterminación, de la violencia (de ambos) ha centrado tanto sus vidas, que ahora, no sólo tienen que construir un medio para conseguir la paz, sino definir claramente cual es el proyecto político.

    Muaks!

    • picapiedra says

      Si no fuera por la tragedia, tiene gracia que pretendamos dar lecciones a Cuba sobre el tratamiento que debe recibir la disidencia mientras el las cárceles del reino tengamos presas a personas por el hecho pretender hacer política. Con el consentimiento y el aplauso de la mayoría, no lo olvidemos.

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  1. Bitacoras.com linked to this post on 24 julio, 2010

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: La figura de Mandela es sobradamente conocida, aunque me temo que, el paso del tiempo y la “memoria selectiva” de los medios de adoctrinamiento de masas, estén logrando esbozar un retrato muy difuminado de la figura de este f…

  2. Marcadores del verano « La mirada del mendigo linked to this post on 5 septiembre, 2010

    [...] Picapiedra – 24.000 muertes en el mundo al día por hambre. Crimen contra la humanidad No hay mucho más que añadir. Y del mismo Pica: Mandela y la Democracia encadenada [...]



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