En las sociedades opulentas estamos muy preocupados por la deriva de la crisis económica mundial, por sus efectos y por las consecuencias que tendrá sobre nuestras vidas esta situación que el sistema neoliberal provoca de forma cíclica.
En las sociedades empobrecidas, la crisis económica no es percibida como tal, ya que es una situación continua y permanente de vida. Y de muerte.
En 1996 se celebró la primera Cumbre Mundial de la Alimentación en la sede en Roma de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), donde los estados miembros firmaron la Declaración de Roma sobre la Seguridad Alimentaria Mundial en la que se estableció el compromiso de reducir a la mitad el hambre en el mundo antes de 2015, es decir, pasar de los 800 millones de personas a 400 millones.
Mañana 18 de julio se cumplen 5.000 días de la firma del compromiso y los datos son desoladores. Se ha pasado de 800 millones de personas a más de 1.020 millones de personas que pasan hambre, que es el dato más elevado desde 1970, año que se dispone por primera vez de estadísticas comparables. El hambre ha ido en aumento en el mundo aún antes de la actual situación de crisis económica mundial.
Alrededor de otros 2.000 millones de personas padecen “hambre oculta”, es decir, la carencia de micronutrientes básicos para el desarrollo de capacidades y funciones vitales en el ser humano.
Vía Masticable te propongo una visita a la web 5.000 días de incumplimiento ¿cuánta gente más tiene que morir? sitio del que difundo el siguiente video (1 minuto 31 segundos)








Las cifras cantan y esto es un fracaso del capitalismo, (el mayor probablemente).
No sólo por el hecho en sí de que la cifra de hambrientos vaya en aumento en el mundo, sino también porque este sistema deshumanizador está consiguiendo que aceptemos esta realidad como inevitable. Y no lo es.
El mundo sólo necesita 30 000 millones de dólares anuales para erradicar la amenaza del hambre Esta cifra, comparada con el gasto mundial en armamento o en el mantenimiento de guerras o comparada con las cifras que se han utilizado para salvar el sistema bancario mundial, es ridícula. Lo que falta es voluntad para erradicar el hambre, porque mantener miseria es consustancial con el sistema capitalista, un sistema que basa su supervivencia en el mantenimiento de la escasez.
Corrección. El capitalismo NO HA FRACASADO. Todas las facturas que paga la humanidad y el medio ambiente a causa de este sistema, son pruebas de que tiene éxito rotundo, pues para eso fue re-diseñado y re-orientado. Las ideas de que tal sistema se lleva a efecto “para el desarrollo de la humanidad” o “para hacer un mundo mejor” o “como un triunfo de la civilización”, no son más que propaganda de quienes lo defienden y nos hacen creer que ha sido idea de todos.
Más de dos tercios de la humanidad bajo el manto de la miseria y son capaces de convencer a gran parte del tercio restante de que el sistema es beneficioso para todos. Realmente sorprendente la capacidad de seducción por un lado y la de aborregamiento por el otro. No sé expresarlo de otra forma.
Bienvenida a la cueva Jenny López, y gracias por tu comentario.
En los paises del G8 el 50% vive en pobreza y el 20% en la miseria; pero en lo otros paises el 80% vive en la pobreza y el 50% en la miseria.
Asi que la pobreza y la miseria son el mejor negocio del capitalismo liberal y asesino.
Sin embargo, lea: “USA está hoy totalmente quebrado”
en http://www.realpolitica.com
para que descubra la realidad oculta.
Gracias jose, y bienvenido a la cueva. Nos venden el sistema capitalista como el mejor de los posibles cuando existen alternativas sin explorar, pero a nada que entremos en analizar datos sobre bienestar humano la farsa es evidente.
No queda mucho más que decir. Pensar en la enormidad de esta tragedia humana deja un nudo en la garganta.
Por aportar algo: tanta hambre tiene también que ver, además de con unos mercados que no se preocupan por distribuir los bienes (en este caso alimento) sino por hacer ganar dinero a sus jugadores…también con causas demográficas. India es una bomba demográfica, Indonesia, y China lo sería si no fuera por la durísima política de hijo único. Estamos llegando a los límites de sostenibilidad del planeta.
La otra causa del hambre es climática: la desertización de grandes áreas del planeta, como el Sahel o el Gobi, haciendo que el desierto avance sobre las praderas, provocan la migración de gentes que vivían en los límites de los desiertos.
Estamos reduciendo la capacidad del planeta de producir alimentos, pero cada vez las necesidades son superiores (pues el ganado, y últimamente los biocombustibles, compiten por el cereal con los humanos).
“El problema de la inseguridad alimentaria es político –concluyó Diouf-. Es una cuestión de prioridades de cara a una de las más fundamentales necesidades humanas. Y son los Gobiernos con sus decisiones los que determinan el reparto de los recursos”.
Párrafo final del enlace que le he dejado al amigo manolox
Incluso el problma de la desertización que, a priori, podría parecer el menos controlable de todos, es posible minimizar si los gobiernos acordaran de manera conjunta tomar las medidas adecuadas. Pero estos lacayos del beneficio a corto plazo son marionetas, y quienes manejan los hilos están educados en la depredación de los recursos y en la ley del más fuerte, incluso se amparan en la selección natural de las especies (hay que ser retorcido), para promover y justificar sus actos.
Ojos que no ven, corazón que no siente y mira si es fácil cambiar de canal, cada vez que hay una noticia (cada vez menos) de este tipo en la tele…
Por otro lado, no se siente cerca, así que ¡no va con nosotros!…
Y respecto a que sería fácil erradicar el hambre, ¡hasta ahí podíamos llegar!, si comen querrán beber y vestirse mejor y resguardarce mejor, joder, y hasta un trabajo y una vida digna… pero cómo dice Mendi, no hay pa’toos, así que… ¿qué más me da si se mueren cuando están lejos?
Y mientras nos creemos la milonga de que si ellos viven mejor, nosotros lo vamos a hacer peor, permitimos que todo una serie de emporios económicos los utilice para sus fines, da igual si es para desgravarse, para utilizarlos como cobayas, para enviar los excedentes caducados o en mal estado… si son los parias de la tierra… y a los que tenemos en nuestro “primer” mundo, o están con “nosotros” o los tenemos domesticados. A los poquitos que se enfrentan, con llamarles radicales, o disidentes, nos basta. Es más, les permitimos un poquito de movimiento y así se creen que tienen libertad, pero hay de quien se levante, de quien se convierta en un disidente de esta sociedad…. a ese la manera de pararlo es convertirlo prácticamente en terrorista… ¿cómo era que se llamaba el grupo… antiglobalización, tal vez?… sí, esos son peligrosos, se manifiestan, se les ve… así que vamos a convertirlos en violentos…
En fin, no veas de que mala hostia me he puesto ….
Quienes tienen el poder tienen a los medios de comunicación (vulgares negocios en su inmensa mayoría) de su lado, y les resulta muy sencillo demonizar a quienes no comulgan con su credo. No hagas mala sangre, o mejor, ponte de muy mala hostia y sigue combatiendo. Es nuestra pequeña aportación
Meneado, retweeteado, y facebookeado. Si valiera de algo… Es desolador.
Sí, si vale. Incidir sobre el mismo problema una y otra vez no va a solucionar nada, pero colaborar en que no se olvide que ese problema existe sí puede ser útil. Nuestros medios son ridiculamente modestos, pero no conozco ninguna acción emancipadora que contara desde el principio con la adhesión de las mayorías. Hagamos nuestra parte, en la red y en la calle, y los resultados tienen que llegar. Es necesario que lleguen. Gracias por tu colaboración, es la suma de millones acciones individuales la que harán posible un cambio.
No, si tienes razón. Me desanimo pero lo sigo retweeteando, meneando y facebookeando.
Los líderes se propusieron de cara a la galería bajar a la mitad el hambre en el mundo. Ahora hay un 25% más de personas sin alimentos. Ya que no van a hacer nada por cambiar esto porque no les interesa, al menos podían no prometer nada. Digo yo.
Claro, hay es donde entra la tremenda ironía hipócrita que acompaña como sombra a esta gentuza que, además de no hacer lo suficiente por remediar problemas, tienen la caradura de comprometerse a hacerlo. Es su forma de que parezca que hacen algo, cuando cada vez es más evidente que no son sino peleles a las ordenes de quienes realmente ordenan y dirigen.